26 julio, 2007



Café de luces espesas,
salta la noche en astillas,
cuando las últimas sillas
son bosque sobre las mesas.
Es muy tarde. Tú me besas
olvidada del horario.
Un camarero, corsario
del tiempo, nos mira frío.
Yo busco desde el vacío

otro reino imaginario.

Luis García Montero




La décima de García Montero merecía darle el nombre a este blog. Sólo por las horas pasadas en los bares y cafés y por aquellos que han sabido y saben convertir un bar a punto de cerrar en un bosque. Pero también porque este poema lo oí, y no lo leí (algo extraño en el mundo de una filológa) en un programa de radio que tiene su propia historia. Y quizá porque nunca está de más guardar un reino imaginario de más en la recámara.

Imagen: Van Gogh, "Exterior de café, de noche"

3 comentarios:

ana dijo...

Yo he sido café de luces espesas, he sido noche, he sido astillas, destartaladas sillas, he sido bosque sobre las mesas... Distancia, olvido, nostalgia, música de un programa de radio. Yo también muchas veces he llorado entre las estrellas.

Anónimo dijo...

El poema parece de Campoamor, por lo menos, al que por cierto García Montero defiende. Si Zorrilla levantara la cabeza...Hay que ver, se empieza fusilando a Federico ( "que hay un establo de oro en mis labios) F.G.L. "con portales de plata en los labios"L.G.M. -por cierto¿portales/establos?Es una asociación completamente navideño/burguesa)y se termina en brazos de don Ramón de Campoamor. Y aún se cree que va a pasar a la Historia de la Literatura con Mayúsculas.

Anónimo dijo...

Jejeje, desde luego tú no pasarás a ninguna historia, ni siquiera en minúsculas.